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México

Gigantes tecnológicos incrementan sus emisiones globales por la inteligencia artificial

La expansión de centros de datos de Amazon, Microsoft, Google y Meta dispara el consumo eléctrico y los retos ambientales actuales.

Redacción El Reverso
Foto: eleconomista.com.mx

Las empresas Amazon, Microsoft, Google y Meta enfrentan un incremento significativo en sus emisiones de gases de efecto invernadero debido al despliegue masivo de infraestructura para inteligencia artificial. Este aumento, reportado en sus informes de sostenibilidad más recientes, responde a la creciente necesidad de energía para alimentar los centros de datos que sostienen el procesamiento de modelos complejos y servicios en la nube a escala global.

El despliegue de esta infraestructura tecnológica exige una demanda eléctrica constante y robusta, lo cual ha generado tensiones con las metas de descarbonización que estas compañías habían proyectado. Aunque las corporaciones han reiterado su intención de avanzar hacia fuentes de energía renovable, la velocidad de la demanda impuesta por la inteligencia artificial ha superado, en el corto plazo, la capacidad de suministro de energías limpias disponibles en diversas regiones donde operan.

En México, este fenómeno se observa de cerca a través de la Secretaría de Energía (SENER) y la CFE, instituciones que gestionan la capacidad del sistema eléctrico nacional ante la llegada de inversiones relacionadas con el 'nearshoring' y centros de datos. Especialistas del sector energético señalan que el reto principal radica en equilibrar el desarrollo tecnológico con la infraestructura de transmisión necesaria para evitar sobrecargas, manteniendo el compromiso con la transición energética nacional.

Por su parte, las organizaciones de defensa ambiental han señalado que el crecimiento de la huella de carbono digital requiere una mayor transparencia y una regulación más estricta sobre el uso de recursos hídricos y eléctricos. Ante este escenario, las empresas han propuesto nuevos planes de inversión en parques eólicos y solares, buscando compensar el impacto operativo mediante la adquisición masiva de certificados de energía limpia en los años venideros.

El debate sobre la sostenibilidad de la inteligencia artificial se mantiene vigente mientras el Congreso de la Unión y los organismos reguladores analizan cómo integrar estas exigencias tecnológicas al marco legal ambiental. El futuro de la operación de estos gigantes digitales dependerá, en gran medida, de su capacidad para alinear su capacidad de cómputo con un consumo energético que sea verdaderamente sostenible y menos dependiente de combustibles fósiles.

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